Centro Universitario Cultural

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Compromiso Social



El CAS desde 1966 ha estado prestando un servicio de acompañamiento a las personas que residen en Copilco el Alto y Santo Domingo. Desde hace 40 años se ha dedicado a responder con obras de ayuda a la comunidad teniendo en cuenta sus necesidades que han ido cambiando a través del tiempo por el desarrollo social, cultural, cívico, urbanístico, religioso de la propia comunidad.

La colonia de Copilco el Alto en los sesenta nace con el decreto de expropiación de los terrenos en donde hoy se encuentra la Ciudad Universitaria. Sus ejidatarios fueron trasladados a Copilco en donde algunos recibieron una casa. Pero la comunidad no tenía servicios, era una colonia marginada. La mayoría de las personas vivían en casa de cartón. No tenían agua en sus casas, el suelo de estas era de tierra. Tenían una escuela primaria y secundaria. Luz. Las calles no estaban pavimentadas. Tenía una cantera en donde trabajaban explotados algunos de los antiguos ejidatarios. Los demás eran albañiles, garroteros y bastantes trabajaban en ciudad universitaria. La única entrada a la Colonia era a través de ciudad universitaria lo que ocasiones era difícil cada vez que había conflictos en ésta.

El CAS, comenzó con acciones que respondían a las necesidades de los habitante. Tales como: campañas higiénicas (recoger basura, fosas sépticas, etc.). Clases de cocina, de corte, clases de alfabetización, Dispensario Médico y Dental, Kinder con desayuno para los niños, Academia Comercial, Telesecundaria, Centro de Computación, Club de jóvenes con diferentes actividades. Apoyó también las ligas de fútbol que se realizaban en la colonia. Luchó con ellos durante años para lograr los títulos de propiedad de lo colonos, así como el agua y el pavimento trabajando el acercamiento a políticos y personas de los que dependía el que se les diera. Para buscar la convivencia, organizó paseos culturales y recreativos (Balnearios del estado de México, Retiros en Agua Viva, Viajes a Acapulco, etc.). Fiestas y bailes para los jóvenes en el Centro Social, etc.

Con el fin de lograr una auténtica participación de todos nunca se les regaló nada, se les invitó a hacer un esfuerzo de su parte. Siempre fueron generosos pues valoraban esos servicios.

Es preciso recordar que todas estas actividades fueron muy bien acogidas por la comunidad. Ellos participaban en todo no solo como usuarios sino también como organizadores. Esta participación siempre fue numerosa.

La gran fuerza de todas estas actividades estaba en la generosidad, entusiasmo y juventud de los Voluntari@s quienes se preparaban para prestar este servicio de una manera profesional asesorados por la comunidad de Frailes Dominicos y en un tiempo por un grupo de trabajadoras sociales de la Escuela Vasco de Quiroga (Hermanas Dominicas del Verbo Encarnado que durante varios años promovieron diferentes acciones en beneficio de la Comunidad de Copilco y Santo Domingo. Ellos recibían un acompañamiento en la formación para el trabajo social comunitario y una permanente animación. Sin estas voluntarias y voluntarios no hubiera sido posible concretar estos proyectos.

A nivel Institucional el CAS se constituyó en una Asociación Civil con grupo de amigos quienes se preocupaban de la animación y acompañamiento en los proyectos y ayudaban a conseguir lo necesario para llevar a cabo las actividades.

En el campo económico no dependió de ninguna institución o patronato, si bien con frecuencia, recibíamos apoyos de los amigos y de la comunidad de los Frailes del CUC. Genero sus propios recursos invitando a la personas a participar (se les pedía siempre una cooperación según sus posibilidades para todo servicio prestado). Se organizaron eventos en la propia comunidad para buscar recursos económicos: cuotas de recuperación bajísimas, además de kermés, bailes, teatro, películas, Tés Canasta (estupendos y sin la foto en las paginas sociales muy de moda en aquella época”), así como un Bazar que todavía hoy existe y ayuda a la economía del CAS.

Con nuestros fondos se pudo construir diversas dependencias para las actividades como el salón de máquinas y el segundo piso del Dispensario Médico. Para la construcción del piso bajo del Dispensario y el salón grande, recibimos ayuda de USA y de Alemania respectivamente.

Esta historia de trabajo y generosidad, influyó sin duda en el bienestar de las personas de Copilco y Santo Domingo que participaban en nuestros proyectos. Después de tantos años de trabajo de los voluntarios, bienhechores, gente del lugar y de la comunidad de frailes tenemos que dar gracias a Dios por esa oportunidad que nos dio de hacer el bien y ayudar a superar las condiciones en que vivían sus pobladores.

Es necesario tener en cuenta que la animación más fuerte para todas estas acciones estaba en las actividades religiosas. En la predicación, animación y presencia de la religiosidad popular de nuestra gentes. Ese medio fue clave para el éxito.

Durante este tiempo el Centro Social fue pasando a las instituciones de Gobierno algunas de las actividades que había iniciado: Kinder, Telesecundaria, Servicio Médico, etc... Las actividades se fueron reduciendo hasta quedarnos con la Academia Comercial y el Centro de Computación.

La forma de operar del Centro fue elegir responsables, coordinadores y animadores de las distintas actividades junto con el apoyo de un equipo en el cual en ocasiones se incorporaba personas de la propia comunidad.

Creo que se ha cumplido un tiempo y que las circunstancias actuales exigen de nosotros imaginación para buscar otros caminos que nos conduzcan a profesionalizar nuestro trabajo social en beneficio de los más necesitados. Es una urgencia que nace de nuestras convicciones humanas y de fe.

La transformación que estas comunidades han tenido nos invitan a descubrir los problemas actuales y ver cómo podemos continuar aportando a la comunidad acciones que tengan realmente un impacto social como las tuvieron en años anteriores.

Hoy la comunidad ha cambiado desde el punto de vista sociológico, cultural, poblacional, urbano, etc. Hoy existe una gran población de adultos, bandas de jóvenes, droga, niños con problemas de aprendizaje, mujeres que no tienen oportunidades de desarrollarse como personas, etc. También hay vecindades en donde viven hacinados, jóvenes universitarios que alquilan cuartos, cantinas y comedores, muchos pequeños negocios, salón de fiestas, etc. Comienzan a levantarse casas que corresponden a un grupo de personas de dentro y fuera de la comunidad con un alto nivel de ingresos.